1.30.2006

obertura

en música indica el comienzo de algo. en la vida también.

hay días en los que me escondería bajo las mantas durante horas. en esos días no quiero ver ni oir ni hablar ni sentir ni pensar, porque mi cabeza ya está llena de todas esas cosas. son los días en los que mi mente está completamente saturada. allí, bajo el nórdico funda Ikea, dejaría que el mundo diera un par de vueltas sin tenerme en cuenta. son los días avestruz.

hay días, sin embargo, en los que quiero estar tan cerca del mundo como sea posible. quiero abrir las puertas y las ventanas. que la casa se llene de luz y de sol y de calor, que el aire entre y corra. oír el jaleo de la calle, cantar a voz en grito. salir, pasear, hablar con el quiosquero y mirar alrededor como si nunca lo hubiera visto. son los días obertura.

en los días avestruz nada nuevo puede pasar. en los días obertura todo es nuevo.
en los días avestruz nada quiero que pase. en los días obertura quiero que pase cualquier cosa.
en los días avestruz no dejo que pase nada. en los días obertura dejo que todo pase.

quizás hoy empiece algo... ¿una nueva melodía?

1.29.2006

jajajajaja







y aprendí a reírme de mí mismo
y de las cosas que pasan
y a sorprenderme
y a disfrutar.


y aprendí que la vida está llena, llena, llena de altiBAJOS.

decepción

no nevó. yo que me había arreglado par recibir a la nieve, ya va y no viene. bueno, al menos fui precavido. mamá ha querido consolarme: “altiBAJOS, ya sabías que esto podía pasar. no te preocupes, ya verás la nieve. un día nos vamos a buscarla”. pero claro, eso no es lo mismo. que iremos, eh! porque no me lo quiero perder. pero claro, no es lo mismo.
no ha nevado pero he conocido la decepción. que es importante también, no te digo que no. pero un poco más fría que la nieve.
no sabía que uno podía estar decepcionado por algo que sabía que podía ser (o no ser, that’s the question, o dátis, en honor a Manolito). pensaba que la decepción era algo que uno sentía cuando algo que se suponía que iba a pasar finalmente no ocurría. pero yo SABÍA que a lo mejor nevaba y a lo mejor no nevaba. así que creo que la decepción no sólo tiene que ver con lo que se sabe, sino también con lo que se quiere, lo que se desea, lo que se espera.
es como estar sentado al lado del teléfono porque quieres que te llame. y cuando no te llama, y pasan los minutos, y sigue sin llamarte, empiezas a sentir un poquito de decepción. y después mucha decepción. y podía no llamarte, y lo sabías. pero tenías tantas ganas de que lo hiciera... (claro que con los móviles ya nadie se sienta a esperar al lado del teléfono, pero es la misma espera desesperante).
hay más sentimientos parecidos a la decepción y entrecruzados con ella, pero soy nuevo en esto de sentir y todavía no tengo muy claro cuándo se termina la decepción y empieza la rabia y cuándo ésta se mezcla con la angustia y con el desencanto y con la pena y si todas juntas en batiburrillo se llaman de otra forma distinta. pero me quedo con la primera, que tiene un nombre más sonoro.
total, que no nevó y aprendí lo que es la decepción. ahora sabré usarla en otros momentos, y si no me llamas, pues sabré que estoy decepcionado (y triste y rabioso y angustiado y desencantado... y sin oír tu voz).

1.28.2006

¿cómo miran los ratones?

1.26.2006

futuro

mañana nevará. así que me adelanto a mañana y me traigo la nieve, por si acaso falla el hombre del tiempo... o la meteorología, que no voy a ser yo quien vaya señalando culpables por ahí.
la nieve me han dicho que es fría y que moja pero que también quema... no sé si entiendo el mundo físico. demasiadas contradicciones. claro que el psíquico no es mucho más claro.
la cuestión es que tengo que decidir si me gusta la nieve o si no me gusta. es decir, más dudas.
creo que me va a gustar pero así, en el campo y eso. o en la playa. mamá me contó que ver cómo las olas lamen la nieve en la orilla del mar es muy bonito (no dijo bonito, pero quería decir eso). pero no sé si la nieve en las aceras, pisada por los coches y llena de polución me va a gustar. lo decidiré en el futuro.
el futuro. lo de delante. lo que no ha pasado todavía. ¡es que puede ser todo! en el futuro pueden llover margaritas . en el futuro puedo aprender ruso. en el futuro puedo conocer a un amigo. en el futuro mi gato puede dejar de arañarme. en el futuro puede que me guste el fútbol. y más cosas.
el pasado es. es como es, no se puede cambiar. y si no me gusta, pues me aguanto. así que el pasado no es mi momento preferido. no lo odio, ni reniego de él, ni querría que fuera diferente, ni me arrepiento. sólo es así y ya está.
el presente está siendo. y eso s complicado. porque ahora me gusta el presente pero lo que me gusta se ha convertido en pasado. así que el presente es lo que hago y lo que pienso y lo que siento en "ya", pero es tan cortito el "ya" que en seguida el presente es pasado. me gusta el presente pero es corto. así que tampoco es mi momento preferido.
el futuro va a ser. y no puedo decir que me guste porque ¿y si no me gusta lo que viene? está bien eso de que no sea conocido, y que varíe y cambie y no pueda predecirse, porque quiere decir que hay esperanza. pero también cabe la desesperanza en el futuro. así que el futuro no es mi momento preferido.
resumiendo: la nieve me gusta en el campo y en el mar. y me gusta el pasado y el presente y el futuro. así que la nieve me gusta pero no siempre y no tengo un momento preferido.
¡qué difícil está siendo esto de definirse!

1.25.2006

y al final, el mar

1.24.2006

dificultades

es difícil subir las escaleras de tres en tres. es difícil cantar en voz alta la tabla de multiplicar del veintisiete. es difícil hablar esperanto con fluidez. es difícil correr los cien metros lisos en menos de diez segundos. es difícil aprender de memoria la tabla periódica de elementos con sus respectivos pesos atómicos y recitarla con un polvorón en la boca. es difícil encontrar una aguja en un pajar. es difícil distinguir entre los diecisiete tonos de blanco. es difícil encontrar un número primo de más de cien dígitos. es difícil tocar el arpa con los pies. es difícil decir esternocleidomastoideo una vez del derecho y otra del revés mil veces sin equivocarse ni una sola.

yo no sé hacer nada de todo eso.
pero hay cosas mucho más difíciles que esas.

es difícil saber cuándo se puede no decir la verdad. es difícil no hacer daño a quien te quiere. es difícil no sentir celos. es difícil hacer el bien sin mirar a quién. es difícil contar hasta veinte antes de perder la calma ("Junior...en griego”). es difícil morderse la lengua. es difícil decir cómo te sientes. es difícil no engañarse por dentro. es difícil ponerse en el lugar del otro. es difícil no meter la pata. es difícil reconocer que se ha metido la pata. es difícil tomar aliento y sonreír. es difícil gustar a los demás porque te gustas a ti mismo. es difícil aceptar la derrota. es difícil saber ganar. es difícil no cerrar los ojos.

yo no sé si sabré hacer algo de todo eso.
pero sé que en eso consiste.

1.22.2006

domingo

un día preferido. tengo que empezar a definirme, claro. saber qué me gusta, qué me molesta, qué me hace cosquillas... empiezo teniendo un día preferido. y es el domingo.
odiar el domingo porque al día siguiente es lunes es casi tan absurdo como odiar el verano porque luego llega el invierno, o como odiar el tres porque el siguiente es el cuatro. lo que me gusta del domingo no es lo que viene después, sino lo que se siente y se hace un domingo.
el otro día le conté esto a un amiguito nuevo que tengo, del que otro día os hablaré... bueno, no sé si es mi amigo, pero le conocí hace poco. pues le conté esto del domingo y se rió muy fuerte, diciendo que a él le pasa lo mismo con el sexo, pero no lo entendí muy bien. luego se rió más fuerte, porque le dije que no lo entendía, y entre carcajada y carcajada dijo "y el día que lo entiendas, altiBAJOS, serás un hombre de pelo en pecho". eso tampoco lo entendí demasiado, porque yo pensaba que los blogs no podíamos transformarnos en hombres, y menos con pelo en el pecho, porque si al menos fuera en la cabeza, pues todavía. pero como no quería que se riera más alto, a riesgo de lastimar mis oídos y mi autoestima, me callé...
ya me he liado. yo quería hablar del domingo, para definirme, para que sepáis que el domingo es mi día preferido. un domingo puedes despertarte muy muy tarde, y levantarte más tarde todavía. un domingo puedes quedarte en pijama todo el día, tirado en el sofá, viendo viejas pelis y comiendo palomitas y chocolate y gominolas. un domingo puedes madrugar y salir al mercado, a comprar fruta y peces pescados, y una camiseta de rayas de colores. y luego te vas con las bolsas a tomar un vino y una tapa y a lo mejor otro vino más. y puedes ir a pasear a un parque con tu perro y ver cómo persigue a los gorriones sin hacerles daño. y escuchar como una señora con gafas y carita de buena jura como un camionero cuando ve "a ese maldito animal del demonio arrollando ancianitas por ahí suelto". puedes también ir a ver escaparates sin que la gente te moleste porque nadie sale a ver escaparates los domingos, y mientras caminas comprarte un cucurucho de castañas si es otoño o de helado si es verano. y puedes comer con unos amigos en una tasca oscura que huele a humedad pero que tiene unas croquetas deliciosas. o en una trattoria con mesitas en la terraza y un camarero que no habla castellano. un domingo puedes levantarte con resaca y salir a la calle con gafas de sol y encontrar un botón en la acera, y luego conocer a un checo que lleva quince años viajando por Europa y vende boinas rojas que él mismo teje por las noches. puedes organizar una excursión al campo y levantarte más prontísimo que nunca para tenerlo todo bien preparado, y cuando te entra el hambre después de caminar y caminar y caminar con unas botas que te hacen daño porque sólo te las pones dos días al año, recuerdas que la bolsa de los bocatas está en el coche de tu amigo, y el coche de tu amigo muy bien aparcado en la estación. puedes pasarte seis horas delante del ordenador, terminando un cuento que lleva dos meses esperando un final. puedes llevarte la cámara y hacer mil fotos a las piedras del camino a la playa. puedes un domingo ir a recorrer los puestos de libros de viejo y encontrar un volumen de tu libro preferido que una vez le prestaste a tu ex y nunca te devolvió. puedes ir a recoger moras. puedes cerrar los ojos y desear que todo lo que ocurrió anoche no hubiera pasado. un domingo puedes ir al cine y que en el asiento de al lado haya una pareja de adolescentes que al salir no recordará ni el título de la película, aunque nunca les haya importado. puedes un domingo escuchar a los músicos de la calle hasta que terminen la canción, y cuando te acercas a dejar unas monedas en la funda abierta del violín tu mano roza la mano de un desconocido, y os miráis a los ojos y os sonreís y sin hablar decís “qué bien lo hacen”. un domingo puedes.
todas esas cosas y mil millones de trillones más pasan el domingo. y es muy difícil que pasen un martes. por eso he decidido que el domingo sea mi día preferido.
ahora sólo tengo que esperar a que empiecen a pasarme esas cosas que pasan el domingo.

1.18.2006

vivir (siendo) altiBAJOS


Mi vida empieza un frío día de invierno. De repente, y sin avisar, la vida empieza ¡y yo con estos pelos! Las dudas iniciales fueron las de cualquier recién nacido: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿tiene sentido mi existencia?, ¿mi alimento sale de ahí dentro?... y otras por el estilo. Las respuestas me las dió mamá, como casi todo lo primero, y fueron rotundas: eres altiBAJOS, vienes de mi interior, vas a vivir (eso no es un lugar, es un tiempo, pero casi todo importa porque pasa y no por dónde pasa), tu existencia tiene tanto sentido como la mía (o tan poco, querido altiBAJOS) y sí, tu alimento sale de aquí dentro (para no herir susceptibilidades no diré dónde señaló mamá).

Dudas aclaradas, mamá me dió un consejo: "querido altiBAJOS, la vida es esto" (dijo haciendo un amplio gesto con el brazo) "ES TUYA. No lo olvides, cariño. Puede que no vuelva a decirte nunca algo inteligente, así que no lo olvides." Desde ese el día de mi nacimiento no hago más que darle vueltas a la frase. LA VIDA ES MÍA. Ronda todos mis pensamientos, es como el ángel de la guarda de la canción, que no me desampara ni de noche ni de día. ¿Qué quería decir mamá con eso? ¿Que puedo hacer lo que quiera con ella? ¿Que si me aburro de vivirla, o si no me gusta, o si estoy cansado, puedo dejar de vivirla? ¿Puede que hablara de la responsabilidad de vivir la propia vida a nuestro juicio? ¿Estaría pasando la depresión postparto y fue todo lo que se le ocurrió? Desde luego, no hay nada como esa sentencia para dejar a un bebé bien intrigado.

Así que aquí me tenéis, sumido no sólo en la desesperación de saberme vivo, sino asumiendo a la par que mi vida es mía. Con esta conclusión desazonada, algo positivo: ¡sé silbar! ¿Sabéis qué hermoso es eso? Otro día os hago una demostración.

1.15.2006

compartir

... así que si asumo el reto lo que toca ahora es compartir. O con-partir, que puede que tenga más sentido para mí. Galeano empieza El libro de los abrazos con la siguiente sentencia: "recordar: del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón". Quino pone en boca de Susanita "partir es morir un poco" cuando ésta ofrece la mitad de su turrón a Mafalda. Quien comparte cede algo suyo a un otro, lo hace con. Además es un acto que implica movimiento, es el principio de un viaje junto a los demás, es un punto de partida. Y sobre todas las cosas para compartir hay que pasar por el corazón, exponiéndolo al mundo, una y otra y otra vez. Resumiendo: empezamos un viaje en el que mi corazón, que es todo lo que tengo, queda al descubierto; y todos los que encuentren en él algo útil pueden acompañarme.
Y para empezar bastante es, ¿no? Perdonad, pero el camino está ahí, esperando...

1.13.2006

principio



Hoy empiezan los altiBAJOS, si es que puede decirse que tengan principio y fin. En mi vida son básicamente una constante, contradicción aparte. Son, quizás, lo único verdaderamente estable. Siempre están ahí, siempre me acompañan. Compartirlos con vosotros es el reto. Así...