barco, barca

allí, esperando, estaba la barca. dispuesta a salir al mar, la mar. sólo faltaba un piloto, alguien que esté dispuesto a iniciar la travesía. era un reclamo, una tentación, un anuncio. una llamada.
bajé a sentarme a la orilla. a su lado y con los pies enterrados en la arena, recordaba. barcos de mi infancia, barcos de mis libros, barcos de mis sueños. los primeros perdieron con los años el color y la forma, quedando indefinidos como una foto en sepia en una mañana de niebla. los últimos, tan borrosos como éstos, aparecían sin embargo movidos por el viento y las olas, navegando. los de los libros... todos los conocéis, cada uno leímos los nuestros.
tenía que sacudirme de encima los restos de recuerdos y de playa. me levanté, y recogiéndome el pantalón, dejé que el agua limpiara mis pies y mi memoria.
entonces lo supe. supe que no me movía, que estaba en la tierra y no en la mar. supe que algo me esperaba al otro lado. que para encontrar hay que buscar, que cuando se busca viaja, y que al viajar encuentras. te encuentras.
lo supe. supe que tenía que encontrarme.
no subí a esa barca. ni a ninguna otra.
no me he encontrado, pero me estoy buscando.
puede que no encuentre el camino, pero si no está, lo haré.
4 Comments:
Es curioso lo mucho que se parecen los viajes interiores a los físicos, y cómo se complementan. La búsqueda de uno mismo puede ser la más difícil y la más fructífera.
A veces, las cosas que queremos encontrar las tenemos más cerca de lo que pensamos. Empieza por buscar cenquita de ti.
Un saludo.
Thanks miquichuna
Nice picture too
por la búsqueda, por los viajes, por los frutos recogidos, por los que se complementan.
cerca, muy cerca, empezaré a buscar... por si me he despistado! gracias, etringita.
merci, jean-luc!
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