domingo
odiar el domingo porque al día siguiente es lunes es casi tan absurdo como odiar el verano porque luego llega el invierno, o como odiar el tres porque el siguiente es el cuatro. lo que me gusta del domingo no es lo que viene después, sino lo que se siente y se hace un domingo.
el otro día le conté esto a un amiguito nuevo que tengo, del que otro día os hablaré... bueno, no sé si es mi amigo, pero le conocí hace poco. pues le conté esto del domingo y se rió muy fuerte, diciendo que a él le pasa lo mismo con el sexo, pero no lo entendí muy bien. luego se rió más fuerte, porque le dije que no lo entendía, y entre carcajada y carcajada dijo "y el día que lo entiendas, altiBAJOS, serás un hombre de pelo en pecho". eso tampoco lo entendí demasiado, porque yo pensaba que los blogs no podíamos transformarnos en hombres, y menos con pelo en el pecho, porque si al menos fuera en la cabeza, pues todavía. pero como no quería que se riera más alto, a riesgo de lastimar mis oídos y mi autoestima, me callé...
ya me he liado. yo quería hablar del domingo, para definirme, para que sepáis que el domingo es mi día preferido. un domingo puedes despertarte muy muy tarde, y levantarte más tarde todavía. un domingo puedes quedarte en pijama todo el día, tirado en el sofá, viendo viejas pelis y comiendo palomitas y chocolate y gominolas. un domingo puedes madrugar y salir al mercado, a comprar fruta y peces pescados, y una camiseta de rayas de colores. y luego te vas con las bolsas a tomar un vino y una tapa y a lo mejor otro vino más. y puedes ir a pasear a un parque con tu perro y ver cómo persigue a los gorriones sin hacerles daño. y escuchar como una señora con gafas y carita de buena jura como un camionero cuando ve "a ese maldito animal del demonio arrollando ancianitas por ahí suelto". puedes también ir a ver escaparates sin que la gente te moleste porque nadie sale a ver escaparates los domingos, y mientras caminas comprarte un cucurucho de castañas si es otoño o de helado si es verano. y puedes comer con unos amigos en una tasca oscura que huele a humedad pero que tiene unas croquetas deliciosas. o en una trattoria con mesitas en la terraza y un camarero que no habla castellano. un domingo puedes levantarte con resaca y salir a la calle con gafas de sol y encontrar un botón en la acera, y luego conocer a un checo que lleva quince años viajando por Europa y vende boinas rojas que él mismo teje por las noches. puedes organizar una excursión al campo y levantarte más prontísimo que nunca para tenerlo todo bien preparado, y cuando te entra el hambre después de caminar y caminar y caminar con unas botas que te hacen daño porque sólo te las pones dos días al año, recuerdas que la bolsa de los bocatas está en el coche de tu amigo, y el coche de tu amigo muy bien aparcado en la estación. puedes pasarte seis horas delante del ordenador, terminando un cuento que lleva dos meses esperando un final. puedes llevarte la cámara y hacer mil fotos a las piedras del camino a la playa. puedes un domingo ir a recorrer los puestos de libros de viejo y encontrar un volumen de tu libro preferido que una vez le prestaste a tu ex y nunca te devolvió. puedes ir a recoger moras. puedes cerrar los ojos y desear que todo lo que ocurrió anoche no hubiera pasado. un domingo puedes ir al cine y que en el asiento de al lado haya una pareja de adolescentes que al salir no recordará ni el título de la película, aunque nunca les haya importado. puedes un domingo escuchar a los músicos de la calle hasta que terminen la canción, y cuando te acercas a dejar unas monedas en la funda abierta del violín tu mano roza la mano de un desconocido, y os miráis a los ojos y os sonreís y sin hablar decís “qué bien lo hacen”. un domingo puedes.
todas esas cosas y mil millones de trillones más pasan el domingo. y es muy difícil que pasen un martes. por eso he decidido que el domingo sea mi día preferido.
ahora sólo tengo que esperar a que empiecen a pasarme esas cosas que pasan el domingo.
6 Comments:
Por un momento pensé que estaba ante el guión de un anuncio de esos en los que las chicas son tan felices de ser chicas, jajaja. Los domingos no me gustan ni más ni menos que otros dias, pues más o menos hago lo mismo, trabajar. Así que... feliz domingo, bueno, lo que queda.
es que me gusta ser mujer, jeje!!
Supongo que sólo hay que dar la oportunidad a que pasen todas esas cosas.
Gracias por la visita a mi fotolog y por tu comentario.
Un besote.
Thank you to be passed on my blog
el domingo... es una cosa complicada. es cierto que puedes hacer muchas cosas, lo malo es que acabas haciendo pocas, supongo que por la amenaza del lunes, al menos en mi caso :)
gracias a todos por devolver la visita, veo que sois gente educada :)
en serio, es un placer haberos conocido.
en próximas ediciones, "la amenaza del lunes: la cara negativa del domingo" jeje.
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